Un espacio para comprender lo que te pasa, trabajar sobre las dificultades que afectan tu bienestar y desarrollar herramientas para afrontar los desafíos de la vida cotidiana.
Ofrezco atención psicológica desde terapias basadas en evidencia, con perspectiva de género y diversidad. Cada proceso se construye de manera colaborativa, considerando las experiencias, necesidades y objetivos de quien consulta.
Trabajo con ansiedad, depresión, dificultades vinculares y de regulación emocional, así como con TDAH y otras experiencias vinculadas a la neurodivergencia.
Atención presencial en Montevideo y modalidad online.
Ansiedad y regulación emocional. Preocupación persistente, dificultades para gestionar emociones y situaciones de estrés.
Depresión y estado de ánimo. Acompañamiento psicológico para trabajar dificultades emocionales, conductuales y de funcionamiento cotidiano.
Vínculos y relaciones. Patrones relacionales, comunicación, límites y dificultades interpersonales.
TDAH y neurodivergencias. Evaluación clínica, diagnóstico diferencial y acompañamiento psicológico adaptado a cada persona.
Psicoterapia afirmativa. Atención respetuosa de las identidades, experiencias y contextos de personas LGBTQIA+.
Mi práctica clínica se fundamenta en terapias basadas en evidencia, integrando herramientas de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) y la Terapia Dialéctico-Conductual (DBT), de acuerdo con las necesidades de cada proceso.
Trabajo desde una perspectiva de género y diversidad, considerando tanto las experiencias individuales como los contextos sociales y vinculares que influyen en el bienestar psicológico.
El proceso terapéutico es colaborativo. Los objetivos y las estrategias de intervención se construyen conjuntamente, respetando los tiempos, necesidades y particularidades de cada persona.
Comenzar psicoterapia implica encontrar un espacio donde puedas hablar de lo que te preocupa y explorar qué necesitás en este momento.
Durante las primeras entrevistas conversaremos sobre tus motivos de consulta, tu situación actual y los aspectos de tu historia que resulten relevantes. También podremos identificar objetivos de trabajo y acordar cómo continuar.
No necesitás tener un diagnóstico ni saber exactamente qué te pasa para consultar.
Las sesiones pueden realizarse de forma presencial en Montevideo o mediante atención online.
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Podés contactarme por WhatsApp para consultar disponibilidad y recibir información sobre las modalidades de atención.
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) no desaparece al crecer. Muchas personas llegan a la adultez con dificultades persistentes para concentrarse, organizarse, sostener rutinas o regular sus emociones, sin haber recibido un diagnóstico claro. Esto puede traducirse en dificultades laborales, académicas o vinculares, y en una sensación frecuente de estar desbordadas.
El proceso comienza con una evaluación clínica cuidadosa, orientada a comprender el funcionamiento de cada persona y a diferenciar el TDAH de otras dificultades, como la ansiedad, la depresión o el estrés crónico.
El objetivo de la evaluación no es solo confirmar o descartar un diagnóstico, sino comprender qué está pasando y definir un abordaje adecuado para cada caso.
Desde un enfoque basado en evidencia, la psicoterapia puede centrarse en desarrollar habilidades prácticas para la vida cotidiana, como:
Organización y planificación de tareas.
Regulación emocional.
Manejo de la procrastinación.
Construcción de rutinas sostenibles.
Mejora de la autoestima y los vínculos.
El trabajo terapéutico no busca “corregir” a la persona, sino ayudarla a comprender su forma de funcionar y desarrollar estrategias acordes a sus necesidades. Es un proceso colaborativo, respetuoso de la diversidad y adaptado a cada consultante.
La atención puede ser presencial en Montevideo o virtual.
Si te preguntás si el TDAH podría estar influyendo en tu vida, una evaluación clínica puede ayudarte a comprender mejor tus dificultades y definir los próximos pasos.
Muchas personas llegan a la adultez con dificultades de atención, organización o impulsividad sin haber recibido un diagnóstico. El TDAH no es solo un tema de la infancia: puede manifestarse en problemas para sostener rutinas, terminar tareas, regular emociones o mantener vínculos estables.
Un proceso de evaluación clínica permite distinguir entre TDAH y otros cuadros como ansiedad, depresión o estrés crónico. El objetivo no es poner una etiqueta, sino entender el funcionamiento de la persona y construir estrategias concretas para mejorar su calidad de vida.
Durante muchos años, el TDAH fue descrito principalmente a partir de estudios con niños varones. Esto contribuyó a que muchas mujeres crecieran sin diagnóstico, aprendiendo a compensar sus dificultades y cargando con la idea de que eran desorganizadas, distraídas o “demasiado sensibles”.
En la adultez, el TDAH en mujeres puede presentarse de formas menos visibles que la imagen clásica de hiperactividad. Muchas veces predominan la desatención, la sobrecarga mental y la dificultad para sostener rutinas.
Algunas señales frecuentes son:
Sensación constante de estar desbordada por las tareas cotidianas.
Dificultad para organizar el tiempo o priorizar actividades.
Olvidos frecuentes, incluso en asuntos importantes.
Procrastinación crónica, especialmente en tareas largas o poco estimulantes.
Cambios de humor intensos o sensibilidad emocional.
Autoexigencia elevada y sensación de “no estar a la altura”.
Historial de ansiedad, depresión o agotamiento.
Muchas mujeres desarrollan estrategias de compensación, como trabajar de más, depender de listas o vivir en un estado permanente de alerta. Esto puede hacer que el TDAH pase desapercibido, pero a costa de un gran desgaste emocional.
Un proceso de evaluación clínica permite explorar estas dificultades, diferenciarlas de otras problemáticas y comprender cómo se han manifestado a lo largo de la vida.
Si estas experiencias te resultan familiares, podés consultar por una evaluación y psicoterapia.
Muchas personas adultas consultan por dificultades para concentrarse, sensación de desorden mental o problemas para sostener tareas. En estos casos, es común preguntarse si se trata de ansiedad, TDAH o una combinación de ambos.
Aunque pueden parecer similares, son procesos diferentes y requieren una evaluación clínica adecuada.
Tanto la ansiedad como el TDAH pueden generar:
Dificultad para concentrarse.
Sensación de mente acelerada.
Problemas para terminar tareas.
Cansancio mental.
Procrastinación.
Por eso, no es raro que se confundan.
En la ansiedad, la dificultad para concentrarse suele aparecer porque la mente está ocupada con preocupaciones constantes.
Algunas señales frecuentes:
Pensamientos repetitivos sobre el futuro o posibles problemas.
Sensación de tensión física o inquietud.
Necesidad de controlar o anticipar todo.
Dificultad para relajarse o desconectar.
Cuando disminuye la ansiedad, la concentración suele mejorar.
En el TDAH, las dificultades atencionales y de organización suelen estar presentes desde hace muchos años, incluso en momentos de calma.
Algunas señales frecuentes:
Problemas de organización desde la infancia o adolescencia.
Tendencia a distraerse incluso sin preocupaciones.
Dificultad para iniciar o sostener tareas poco estimulantes.
Olvidos frecuentes.
Sensación de funcionar “a los saltos” o por impulsos.
En algunos casos, la ansiedad puede aparecer como consecuencia de años de frustración, sobrecarga o autoexigencia.
El TDAH y la ansiedad pueden aparecer juntos. Una persona con TDAH puede desarrollar ansiedad como consecuencia de la frustración, la sobrecarga o la sensación de no llegar a todo.
Por eso, una evaluación adecuada es importante para comprender qué dificultades están presentes y definir el tratamiento más adecuado.
Si tenés dudas sobre si tus dificultades se relacionan con ansiedad, TDAH o ambos, una evaluación clínica puede ayudarte a obtener mayor claridad.
La psicoterapia puede ser un espacio estructurado para comprender lo que está ocurriendo, desarrollar habilidades y trabajar sobre dificultades que afectan la vida cotidiana.
Desde un enfoque basado en evidencia, el trabajo terapéutico puede centrarse en:
Comprender patrones de pensamiento y conducta.
Desarrollar herramientas de regulación emocional.
Mejorar la organización, los hábitos y los vínculos.
Acercarse a una vida más coherente con los propios valores.
Cada proceso es único y se trabaja a partir de objetivos terapéuticos acordados.
La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) es un enfoque psicológico basado en evidencia que puede utilizarse para trabajar ansiedad, depresión, TDAH y otras dificultades frecuentes en la adultez.
En lugar de intentar eliminar pensamientos o emociones incómodas, ACT propone aprender a relacionarse con ellas de otra manera, para que no dominen las decisiones importantes.
El foco está en:
Aumentar la flexibilidad psicológica.
Desarrollar atención plena.
Tomar decisiones alineadas con los propios valores.
El objetivo no es sentirse bien todo el tiempo, sino desarrollar una vida significativa incluso cuando aparecen emociones difíciles.
Si estás atravesando dificultades de atención, organización, ansiedad, regulación emocional u otras situaciones que afectan tu vida cotidiana, podemos evaluar juntxs cuál puede ser el abordaje más adecuado.
Las consultas se realizan de forma presencial en Montevideo o mediante modalidad online.
Mario Cassinoni 1682
Tres Cruces, Montevideo
Móvil: +598 91 77 99 75
Email: lic.psi.nb@gmail.com
[Coordiná tu primera consulta]
NB Psico - Psicóloga Nelly Béguerie
Psicología basada en evidencia, con perspectiva de género y diversidad.